Encoger el Estado
Posted on | October 10, 2009 | No Comments
Me presento,
soy aparejador, autónomo pero que se ha dado de baja para conseguir un empleo subvencionado para desempleados… haciendo un trabajo que nada tiene que ver con su profesión (que sí con su afición).
En fin, que soy corrupto y que la norma me lo pone a huevo. ¿Estoy orgulloso? Pues sí, porque sólo estoy luchando para poder pagar el alquiler a mi casero, por ahorrar (qué mas quisiera) para formar una familia y, ojalá no suceda, para reparar mi BMW de más de 10 años si se rompiera.
Si las últimas facturas no han compensado los pagos de la seguridad social, si sigo esperando la devolución de hacienda pero tengo que adelantar los ivas de los que nunca cobraré… al menos voy a escribir.
La administración se ha dedicado a realizar obras a cambio de permutas de suelo, y me refiero a los ayuntamientos. Muchos han buscado el efecto Guggenheim de Bilbao gastándose más de lo necesario en Centros Sociales, Autopistas, Cinturones, Corredores Verdes etc. Cualquier cosa que nos convenciera de que son grandes promotores y a punto sus inauguraciones previas a las elecciones. Pero el efecto Guggen no se reproduce infinitamente y hemos sufrido una época de políticos megalómanos.
Desde el ayuntamiento más pequeño al mas grande, todos se han lanzado a gastar el dinero que han ingresado por licencias de obras, y a promover viviendas y polígonos industriales por encima de nuestras necesidades.
Cuando la administración se convierte en promotor, y crea una zona industrial, consigue que el herrero del pueblo compre una nave, el boticario y el del bar también lo hagan con la esperanza de especular, han creado un conflicto… de dimensiones absurdas.
Ahora los ciudadanos de esos ayuntamientos nos vemos en la obligación de pagar esas infraestructuras y los empleos de las personas que las administran, cuando será difícil que reporten un beneficio económico, al menos a medio plazo.
En definitiva, tenemos una casa con jacuzzi, con sauna y piscina cubierta, con parques y con servicios, pero los beneficios industriales y los empleos a través de los impuestos tienen que afrontar su mantenimiento.
Somos menos a trabajar, los funcionarios los mismos (o más), y las instalaciones a mantener han crecido desmesuradamente, a cambio les votamos. Si no puedo mantener la televisión por cable no la contrato, pero en este caso es la administración la que decide por nosotros que debemos tenerla (y por lo tanto pagar).
Es momento para reducir la carga administrativa, ganar eficiencia entre los empleados del estado, y no generar infraestructuras que nos hipotequen sino la mejora y optimización de las existentes.
Por qué no hay ERES entre los funcionarios, por qué hay el mismo número de inspectores urbanísticos para gestionar un 10% de las licencias de obras de hace un año.
Por qué me han ofrecido un café en una reunión con la administración pública (muy amable el camarero), y por qué cuando me apunté al paro sólo dos de los cuatro funcionarios estaban trabajando.
Hay demasiado que mantener y el estado debería encoger… SON UNA CARGA.
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